Pollo al Ajillo

Ingredientes

 
  • Pollo entero de aprox 1.700g
  • Dientes de ajo 5 o en escamas
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Harina de trigo
  • Zumo de limón 10 ml
  • Caldo de pollo 500 ml
  • Vino de Jerez 150 ml
  • Laurel una hoja 1

 

  • Al comprar el pollo, pedimos al dependiente que nos lo corte en trozos para ajillo y lo harán estupendamente. Lo primero que vamos a hacer es aromatizar el aceite de oliva friendo en él unos ajos con su piel. En cuanto la piel se tueste un poco, los retiramos. Sazonamos las presas de pollo y las pasamos ligeramente por harina y las freímos a fuego fuerte para dorar su exterior. Una vez estén bien doradas, retiramos parte del aceite para que no queden muy grasientas y añadimos el zumo de medio limón, removiendo para que todas las piezas se impregnen de su sabor. Para que nos quede muy muy tierno, casi como un guiso de pollo en salsa, añadimos ahora el caldo de pollo, dos dientes de ajo crudos picados en láminas y la hoja de laurel, dejando que el conjunto cueza a borbotones, hasta que prácticamente todo el caldo se evapore. En ese momento incorporamos el vino de Jerez, dejándole dar un último hervor. Para llevarlo a la mesa, sacamos las tajadas de pollo y las ponemos en una fuente, añadimos unos ajos confitados como los que preparamos hace unos días y que nunca faltan en mi nevera y preparamos la salsa. Para ello, desglasamos el fondo de la sartén raspando con una cuchara de madera para ligar la salsa, que tendrá los aromas del pollo, el ajo, el caldo, el vino y el limón y la consistencia de la harina. Si queréis, podéis espolvorear con perejil, pero a mi me gusta más tal cual.