Aceite Sesamo

Se suele emplear para exaltar todo tipo de comidas, vertiéndolo directamente sobre los alimentos. Echar un chorro o unas gotas antes de servir el plato es suficiente para que gane un toque diferente. Un proceso sencillo pero efectivo que aporta una identidad propia a los fideos, las sopas o los guisos, entre otras elaboraciones. Sin emabargo, con este aceite no se hacen frituras, pues al ser rico en ácidos poliinsaturados se puede oxidar fácilmente si supera ciertas temperaturas, liberando así sustancias nocivas para el organismo.

Bondades y perjuicios

El consumo de aceite de sésamo está relacionado con diferentes beneficios para el organismo que lo sitúan entre las opciones más saludables, junto al aceite de oliva, por su contenido en grasas monoinsaturadas y antioxidantes. Cien gramos de este aceite contienen 40 gramos de grasas monoinsaturadas, destacando su aporte de ácido oleico, y 42 gramos de grasas poliinsaturadas. Ambas están relacionadas con un menor riesgo de mortalidad, enfermedades cardiovasculares y problemas del corazón, según señalan diversos estudios. Son muchos los expertos que sitúan el aceite de sésamo entre las opciones más saludables, como el de oliva .No obstante, tal y como hemos visto anteriormente, debido a su alta cantidad de ácidos poliinsaturados, el aceite de sésamo no es especialmente resistente a las altas temperaturas, por lo que es fácil que pueda alcanzar el punto de humeo, que significa que se está oxidando y degradando. Esto provoca que las grasas poliinsaturadas produzcan aldehídos, unas sustancias nocivas que están relacionadas con el riesgo de padecer cáncer. Por ello, este aceite funciona mejor en salteados que en frituras muy calientes. Conocidas las ventajas, los efectos secundarios y los usos del aceite de sésamo, en Alimente vamos a recopilar algunas de las recetas y métodos de cocción con los que podemos aprovechar sus principales propiedades organolépticas.

  • Salteados al wok. Un chorro de aceite de sésamo en frío en un wok permite hacer unos salteados llenos de sabor y aportar un toque de jugosidad al resto de ingredientes, como pueden ser la carne de pollo o de ternera, las verduras y los tallarines. Eso sí, recordad que el salteado a fuego fuerte solo puede durar unos pocos minutos, para evitar que el aceite se oxide y se eche a perder.
  • Ensaladas. Cualquier ensalada puede destacar si le echamos unas gotas de aceite de sésamo. Una manera muy original de variar su gusto, sin tener que recurrir siempre al aceite de oliva, y obtener un punto asiático muy exótico. También podemos incorporar semillas de sésamo y un poco de salsa de soja para hacer que todos los ingredientes se impregnen con su sabor.
  • Sopas y cremas. Añadiéndolo durante la cocción de sopas y cremas, o ya a la hora de servirlas, podemos conseguir una elaboración alejada de la suavidad y la delicadeza de las recetas tradicionales. Un recurso que vemos, por ejemplo, en el jjamppong, una típica sopa coreana de fideos picante en la que se utiliza.
  • Aceite picante. El aceite de sésamo se usa mucho en la cocina china mezclado con guindillas, dando como resultado un aderezo muy picante que sirve como condimento o salsa en la que mojar, por ejemplo, los famosos dim sum. También se le puede incorporar ajo, pimentón o la célebre pimienta de Sichuan.
  • Marinados. También podemos usarlo para marinar carnes y pescados y que estos ganen sabor y jugosidad antes de cocinarlos a la plancha o cualquier otro método de cocción. El aceite de sésamo es un remedio natural muy versátil, con múltiples aplicaciones para la salud cardiovascular, nerviosa y ósea. Usado desde la antigüedad en medicina tradicional, puede usarse también con fines cosméticos.  El aceite de sésamo se viene utilizando desde la antigüedad en los países asiáticos para favorecer la circulación sanguínea, reducir el colesterol e impedir que la grasa se adhiera a nuestras arterias.Esto se debe a dos sustancias únicas en el sésamo: la sesamina y la sesamolina. Es, como decimos, un aliado natural para nuestro corazón.El aceite de sésamo es adecuado, por ejemplo, para aquellas personas que sufren de problemas de artrosis o artritis. También ayuda a aliviar el túnel carpiano e incluso los comunes calambres musculares, pasando por esguinces, tendinitis o hasta un dolor de oído.

    Gracias al cobre y a los ácidos grasos linoleico y oleico presentes en el aceite de sésamo, se logra reducir la incidencia de estos procesos inflamatorios que tanto sufrimiento nos provocan, según indican estudios.

    Para beneficiarte de las propiedades del aceite de sésamo puedes tomarte, por ejemplo, dos cucharadas al día (4 gramos). También puedes masajearlo en las zonas que tengas inflamadas. Para ello, las recetas populares indican humedecer la zona y masajearla durante 15 minutos.

    ¿Sufres de descalcificación en los huesos? ¿Te duele la cadera muy a menudo? ¿Sientes mucho dolor en alguna rodilla cuando subes las escaleras? ¿Te ha dicho tu médico, quizá, que tienes los huesos débiles?

    Entonces debes saber que el sésamo te aporta un nivel muy adecuado de calcio de origen vegetal, perfecto para cubrir tu déficit. Sin embargo, lamentablemente este contenido de calcio se pierde al extraer el aceite, por lo que es mejor consumir las semillas en estos casos.

    Es muy interesante saber que en Oriente se considera al aceite de sésamo como el «aceite de la mujer», debido a que, en teoría, ayuda a reducir el clásico dolor asociado a la menstruación y, además, es muy saludable en la etapa de la menopausia. Los estudios citados previamente enumeran este uso como parte de la medicina tradicional en muchas culturas. También es interesante saber que el aceite de sésamo es muy rico en antioxidantes. Como ya mencionamos, brinda un gran aporte de vitamina E, esencial para combatir el envejecimiento prematuro y numerosas enfermedades degenerativas.

    Lo sabías? El aceite de sésamo es muy utilizado en el campo de la belleza natural por ser una de las mejores fuentes de antioxidantes que existen. Esto se debe a todas las razones que ahora te describimos y que se enumeran en el estudio de 2012 citado en el punto 5:

    • El aceite de sésamo es perfecto para hidratar las pieles muy secas o castigadas.
    • Es un revitalizante natural, nutre y repara la piel, aportándole múltiples vitaminas y antioxidantes.
    • Aporta firmeza a la piel, reduce estrías e incluso hace desaparecer las clásicas manchas producidas por el acné. Esto se debe al gran contenido en vitamina E.
    • En muchos países lo utilizan como protector solar porque logra filtrar las radiaciones UV. No obstante, su protección es muy baja, por lo que te recomendamos que lo utilices más bien al llegar a casa después de la playa. Te ayudará a hidratar la piel y sus posibles quemaduras, favoreciendo además que el bronceado luzca durante más tiempo.

    Como ves, el aceite de sésamo es todo un tesoro natural, que merece la pena tener siempre a mano. No dudes en incluirlo en tus ensaladas y en prepararte con él ricos aliños para tus comidas que, sin duda, serán del gusto de toda la familia. ¡Disfrútalo!

    Alitas de pollo con salsa teriyaki

  • 600 gramos de alitas de pollo (sin las puntas)
  • 1 rodaja gruesa de raíz de jengibre
  • 1/2 lima (su zumo)
  • 1 c/p de azúcar (opcional)
  • una pizca de sal
  • pimienta negra recién molida
  • 1 guindilla
  • c/n de salsa teriyaki
  • aceite de oliva virgen extra.
Para acompañar
  • 160 gramos de arroz redondo o arroz thai
  • 1/2 cebolla morada
  • cilantro fresco
  • 1 c/s de aceite de sésamo
  • aceite de oliva virgen extra.

Elaboración

Pon en una bandeja las alitas de pollo bien limpias y secas. Pela el jengibre y rállalo, exprime el zumo de la lima y mézclalo con el jengibre y con el azúcar. Añade también la guindilla picada.

Salpimenta las alitas de pollo, moderadamente, y añade la preparación de jengibre, lima y azúcar. A continuación moja con abundante salsa teriyaki, mezcla bien y cubre el recipiente. Reserva en el frigorífico un par de horas, durante este periodo vuelve a mezclar las alitas con la marinada dos o tres veces para que se impregnen de forma homogénea.

Para hacer las alitas de pollo, escúrrelas primero de la marinada y fríelas en una sartén con un fondo de aceite de oliva virgen extra (no deben cubrirse de aceite) a fuego medio, dándoles la vuelta para que se hagan por todos los lados. El tiempo dependerá del tamaño, si ves que se doran muy rápido baja un poco más el fuego.

Cuando las alitas estén hechas, retira el exceso de aceite y vierte la salsa teriyaki de la marinada, cocina unos minutos a fuego lento para que vaya reduciendo y glaseando el pollo.

Mientras tanto, cuece el arroz en abundante agua con un poco de sal. Pela la cebolla morada y córtala muy fina con la mandolina, separa las hojas de cilantro de sus ramas.

Emplatado

Sirve una cama de arroz y coloca sobre él las alitas de pollo teriyaki regando con la que haya quedado en la sartén. Reparte la cebolla y el cilantro y termina aderezando con el aceite de sésamo mezclado con un poco de aceite de oliva virgen extra

Alitas de pollo con salsa teriyaki

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