Ajo Escama

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Perteneciente tradicionalmente a la familia de las liláceas, su cultivo data de muy antiguo. Probablemente tenga su origen en Asia occidental, desde donde su producción fue migrando hacia el Mar Mediterráneo. En la actualidad, el mayor productor de ajo es China, seguido de cerca por la India y Egipto.La plantación del ajo requiere de suelos ricos, con buen drenaje, y un clima cuya temperatura no exceda los 17ºC. Cuanto mayor es el frío al que se lo somete, más picante será el sabor que se obtenga.Es un saborizante natural en la cocina, y su aroma es muy característico de la cocina Mediterránea. En algunas preparaciones se incluyen los brotes, con un acento más fuerte, si bien lo más común es consumir únicamente el bulbo (o diente).
Se puede utilizar para sopas (como el salmorejo cordobés), salsas emulsionadas (alioli), como condimento principal de un plato (pollo al ajillo) o simplemente para dar aroma a una preparación aunque no se lo incluya en el resultado final de la misma.Sus usos medicinales son muy vastos. Los efectos benéficos en el organismo incluyen propiedades antioxidantes, virtudes antihipertensivas, favorece el control de enfermedades cardíacas e incluso se lo relaciona con el combate de ciertos tipos de cáncer, de la diabetes mellitus y de la depresión.

Pollo al Ajillo

Ingredientes

  • Pollo entero de aprox 1.700g
  • Dientes de ajo 5 o en escamas
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Harina de trigo
  • Zumo de limón 10 ml
  • Caldo de pollo 500 ml
  • Vino de Jerez 150 ml
  • Laurel una hoja 1
  • Al comprar el pollo, pedimos al dependiente que nos lo corte en trozos para ajillo y lo harán estupendamente. Lo primero que vamos a hacer es aromatizar el aceite de oliva friendo en él unos ajos con su piel. En cuanto la piel se tueste un poco, los retiramos. Sazonamos las presas de pollo y las pasamos ligeramente por harina y las freímos a fuego fuerte para dorar su exterior. Una vez estén bien doradas, retiramos parte del aceite para que no queden muy grasientas y añadimos el zumo de medio limón, removiendo para que todas las piezas se impregnen de su sabor. Para que nos quede muy muy tierno, casi como un guiso de pollo en salsa, añadimos ahora el caldo de pollo, dos dientes de ajo crudos picados en láminas y la hoja de laurel, dejando que el conjunto cueza a borbotones, hasta que prácticamente todo el caldo se evapore. En ese momento incorporamos el vino de Jerez, dejándole dar un último hervor. Para llevarlo a la mesa, sacamos las tajadas de pollo y las ponemos en una fuente, añadimos unos ajos confitados como los que preparamos hace unos días y que nunca faltan en mi nevera y preparamos la salsa. Para ello, desglasamos el fondo de la sartén raspando con una cuchara de madera para ligar la salsa, que tendrá los aromas del pollo, el ajo, el caldo, el vino y el limón y la consistencia de la harina. Si queréis, podéis espolvorear con perejil, pero a mi me gusta más tal cual.

Receta tradicional de pollo al ajillo

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