Curcuma Raiz

La curcuma longa es una planta herbácea originaria del sudoeste de la India. Pertenece a la misma familia que el jengibre y, al igual que de éste, se consumen sus rizomas. Crece en zonas cálidas y húmedas, predominantemente en el sudeste asiático, siendo el mayor productor la India. Su color amarillo es muy intenso y característico. Desde la antigüedad se utiliza como colorante, tanto para textiles como para alimentos. Está entre los productos más utilizados en la gastronomía india como colorante alimentario –de allí que se la conozca como “azafrán de la India” –, para el arroz, y también se usa mucho en carnes y guisos. Es la principal responsable del color amarillento de infinidad de curries. Buena parte de las propiedades atribuidas a la cúrcuma (antiinflamatorias y anticancerígenas, por ejemplo) son debidas a su acción antioxidante. Y más concretamente a la acción de la curcumina, un compuesto fenólico que contiene el rizoma de la planta y que se asimila mejor cuando se acompaña de pimienta negra y de alguna grasa.

LOS BENEFICIOS PROBADOS DE LA CÚRCUMA

Si se asimila bien, la curcumina combate la oxidación de los tejidos, reduciendo su irritación y deterioro. De ahí, la eficacia de esta raíz medicinal frente a los trastornos inflamatorios y neurodegenerativos.

Pero sus propiedades son muchas. La medicina tradicional la ha utilizado para todo tipo de trastornos, desde desinfectar heridas a tratar resfriados, eccemas o picaduras. Veamos a continuación las propiedades científicamente demostradas hasta ahora.

1. AYUDA A COMBATIR EL CÁNCER

Los estudios demuestran que la curcumina reduce la aparición de células cancerígenas en la boca, la piel y el intestino. Tanto que se considera un potencial agente quimiopreventivo del cáncer. También facilita la muerte prematura de la célula cancerosa y es capaz de inhibir las metástasis en numerosos tumores.

El cáncer de mama es uno de los que mejor responde a la curcumina. Puede emplearse como complemento de la quimioterapia, pues potencia la eficacia del taxol y posee una acción parecida al tamoxifeno (ambos fármacos habituales en este tipo de cáncer).

2. ALIVIA LA ARTROSIS

La curcumina actúa sobre los mediadores de la inflamación, como los leucotrienos, los neutrófilos, la agregación plaquetaria y la actividad de la enzima COX. Se considera que su acción antiinflamatoria es equiparable a la del ibuprofeno o fenilbutazona en el tratamiento de afecciones como la artritis.

La actividad de la cúrcuma se aproxima a los fármacos antiinflamatorios “inhibidores COX2”, como el etoricoxib, pero sin sus efectos secundarios.

No se puede afirmar que la cúrcuma como condimento sea totalmente eficaz en las crisis dolorosas. En este caso están indicadas, además de la especia en las comidas, las cápsulas de extracto de cúrcuma con un 95% de curcuminoides y compuestos que aumentan su biodisponibilidad.

Para prevenir recaídas se pueden tomar una o dos cápsulas de 500-600 mg durante uno o dos meses.

3. REDUCE LA INFLAMACIÓN DE LOS ÓRGANOS INFLAMADOS

Por su acción antiinflamatoria, la cúrcuma también está indicada en otros procesos que afectan a órganos, como la enfermedad inflamatoria intestinal, la inflamación de la córnea ocular, la pancreatitis o el colon irritable.

4. ES DIGESTIVA Y QUEMAGRASAS

Añadida a los guisos, la cúrcuma facilita el metabolismo de las grasas porque mejora la cantidad, la calidad y el flujo de la bilis. Por esta razón se recomienda cuando el colesterol está alto o en casos de diabetes. En las personas sanas resulta un excelente digestivo con las comidas que son especialmente grasas.

Hay que decir que diversos estudios no han conseguido provocar una reducción significativa del colesterol con la administración de cúrcuma o curcumina. Sin embargo, efecto de dosis altas sobre los niveles de triglicéridos es algo mayor, sin llegar a ser muy significativo.

Si realizamos un régimen de adelgazamiento, la cúrcuma moviliza y ayuda a “quemar” las grasas.

5. PROTEGE EL CEREBRO

La enfermedad de Alzheimer, cuyas causas se desconocen, implica una inflamación crónica del sistema nervioso central. El tratamiento habitual incluye el uso de antiinflamatorios inhibidores de la ciclooxigenasa.

Los estudios experimentales sugieren que, gracias a su efecto antiinflamatorio, el consumo de cúrcuma mejora la calidad del tejido cerebral y reducela progresión del Alzheimer.

También puede ser útil en el tratamiento complementario de otras afecciones neurológicas como el Parkinson. En este tipo de trastornos, es importante que el paciente no tome más fármacos de los imprescindibles. Añadir curry a sus platos es recomendable tanto por sus efectos antiinflamatorios como porque estimula el sentido del gusto, que suele resultar afectado por la enfermedad neurológica.

La cúrcuma puede ayudar asimismo frente a trastornos del ánimo. Un estudio sobre 60 pacientes con tendencia psicótica y suicida observó una evolución positiva que podía relacionarse con el efecto de la curcumina sobre las vías nerviosas de tipo monoaminérgico, determinantes del estado de ánimo, y el estímulo del eje hipófisis-hipotálamo-adrenal, que controla las reacciones al estrés.

6. MEJORA LA SALUD DE LOS OJOS Y DE LA PIEL

Las células nerviosas del ojo están cargadas de pigmentos, y la curcumina, posiblemente por ser un pigmento, es muy útil ante la degeneración macular. Esta es una enfermedad propia de la vejez, en la que la mácula –una parte muy sensible de la retina– empieza a degradarse y a perder su capacidad de percepción.

Pues bien, la curcumina regenera la llamada “púrpura retiniana”, implicada en la percepción de los colores y en condiciones de poca luz.

Ahora bien, la cúrcuma no actúa solo desde dentro del organismo. También es capaz de hacerlo a través de la piel. Por ello se indica para la curación de úlceras y heridas, y como agente rejuvenecedor.

Existen estudios que sugieren una acción beneficiosa sobre la psoriasis, la esclerodermia y las lesiones premalignas o malignas de la piel.

La oleorresina que queda tras la extracción de los pigmentos, aplicada sobre la piel, produce también buenos resultados en pacientes con fibrosis (desarrollo de exceso de tejido por causas inflamatorias). Se le ha hallado asimismo utilidad como fungicida, insecticida o repelente de insectos.

CÓMO POTENCIAR LA ABSORCIÓN DE LA CÚRCUMA

No cabe duda de que sobran los motivos para utilizar habitualmente la cúrcuma. ¡Y su excelente sabor y color también son razones de peso!

Ahora bien, la curcumina aislada no es bien asimilada por el organismo. No se absorbe bien y no llega a los tejidos, así que no puede actuar y es rápidamente eliminada. De hecho, en estudios con animales se ha comprobado que, aunque se administren dosis elevadas (de 1 g por kilo de peso), no llega al plasma sanguíneo.

Por eso, de poco servirá tomarla si no se tienen en cuenta algunos consejos sobre cómo favorecer su asimilación:

  • Sin aislar y con una grasa: La cúrcuma entera, es decir, el rizoma, se asimila mejor que la curcumina aislada, pues incluso el polvo seco del rizoma conserva la parte grasa que facilita esa asimilación. Además se puede combinar fácilmente con aceite de oliva, de coco u otras grasas vegetales.
  • Mezclada con pimienta negra: Es buena idea utilizar pimienta negra a la vez que la cúrcuma. Gracias a la acción de la piperina, su compuesto picante, aumenta la absorción una media del 158%.
  • Suplementos de curcumina… y algo más: En los suplementos de curcumina, esta se complementa con micelas y complejos de fosfolípidos que incrementan hasta casi 7 veces su biodisponibilidad. También se combina con el oligosacárido ciclodextrina (APGL) o liposomas. Una dosis habitual en la suplementación con curcumina es de unos 500 mg diarios.
  • PRECAUCIONES

    Finalmente, una precaución: la curcumina puede estar contraindicada cuando se toman fármacos anticoagulantes o antiplaquetarios como la aspirina o la heparina. Por lo demás, es una sustancia segura: sus efectos secundarios son escasos. Solo en dosis muy altas puede provocar acidez y otras alteraciones gastrointestinales leves. Además, la cúrcuma no está contraindicada durante el embarazo. Reconozco que me encantan las infusiones, así en general. Diría que de cualquier tipo, pero realmente no me estoy refiriendo a ese triste té de bolsa que te ponen en cualquier sitio y que está súper amargo o a esa manzanilla pansía y triste, sino a infusiones llenas de aroma y sabor. Generalmente las preparo con agua y la mayoría de las veces les añado un poquito de leche, pero en esta receta la protagonista es la leche y el resultado es fantástico.

    Esta receta de golden milk o leche dorada con cúrcuma y especias es ideal para quienes buscan tomar un vaso de leche, ya sea calentito o frío (aunque personalmente me encanta caliente en días fríos), y que buscan un sabor especial. Lo cierto es que su curioso nombre se debe al color que toma la leche resultante gracias a la cúrcuma en polvo, capaz de tintar todo lo que toque a su paso (cuidado con esto!). Lo mejor de todo es que este tipo de recetas son totalmente flexibles y se adaptan al gusto de cada cual. Quítale alguna especia que no te guste, añádele otra, dobla la cantidad de tu preferida… no hay límite, aunque debes ir probando hasta dar con la combinación que más te guste. Yo no suelo endulzar ninguna infusión porque, si es con ingredientes de calidad y bien hecha, creo que no lo necesita; sin embargo puedes endulzarla a tu gusto, por ejemplo con miel o azúcar moreno.

    Golden milk o leche dorada con cúrcuma y especias

    Ingredientes

  • 500 ml de leche. Puede ser de vaca o vegetal, a vuestro gusto.
  • 2 clavos de olor.
  • 2 semillas de cardamomo.
  • 1 rodaja pequeña de jengibre fresco.
  • 1/2 rama de canela.
  • 2 granos de pimienta negra.
  • 1/2 cucharadita de postre de cúrcuma molida.
  • Para endulzar puedes utilizar lo que prefieras: azúcar, miel, algún edulcorante…
  • Para decorar me gusta ponerle canela en polvo por encima.

Preparación, cómo hacer golden milk o leche dorada con cúrcuma y especias.

    1. Pon la leche en una olla junto con el resto de ingredientes excepto la cúrcuma: los clavos de olor, las semillas de cardamomo (machacalas antes para que se abran un poco), el jengibre, la canela en rama y la pimienta negra, Pon el fuego a temperatura media. Justo antes de que empiece a hervir, cuando ya esté humeando y se hayan creado algunas burbujas, baja el fuego a una temperatura baja, incorpora la cúrcuma y deja que se caliente todo junto 5 minutos. Remueve un poco con una cuchara para ayudar a que la cúrcuma se disuelva.
    2. Ya está lista, así que solo necesitas colarla y servirla. Si te gusta un sabor más potenciado, antes de colarla déjala reposar tapada entre 30 minutos y una hora, y después vuelve a calentarla (a no ser que quieras servirla fría), cuélala y a disfrutarla.
    3. Si te apetece endulzarla, una vez colada es el momento de hacerlo. Y para servirla te recomiendo espolvorear canela en polvo por encima.
    4. Variantes de la receta de golden milk o leche dorada con cúrcuma y especias:Su nombre viene definido por la cúrcuma ya que le aporta ese color tan característico, pero realmente se trata de una leche infusionada con especias y puedes hacer tus propias mezclas. A mi una que me gusta mucho es con canela, clavos de olor, unas hojas de té negro y un trocito de piel de naranja, ¡exquisita!

      Consejos:

      El auténtico secreto de esta receta está en las especias que se utilizan, así que procura que sean de calidad y que no lleven años en tu despensa (si, a tod@s nos pasa). No ocurre nada malo pero pierden potencia de sabor, así que si vas a utilizar alguna que está ya flojita puedes añadir más cantidad de la que pongo en la receta para intentar compensar.

      Golden milk, la leche dorada con cúrcuma que querrás en tu desayuno

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