Perejil Seco

Es una planta oriunda de la región europea del Mediterráneo, conocida ya en el período clásico y con la que griegos y romanos aromatizaban diferentes cocidos. Es de fácil cultivo y común de ver en huertas, jardines e incluso a lo largo de caminos y muros. Sus hojas son ricas en vitamina A, B1, B2, C y D, siempre y cuando se consuman crudas (un ejemplo de este uso es el tabbule, una ensalada veraniega típica de Siria y el Líbano). Es deseable evitar su cocción, para no alterar sus propiedades nutricionales y para que su sabor no se torne amargo. En caso de querer aromatizar una cazuela con él, conviene agregarlo al final de la cocción, únicamente para que con el calor se integren los sabores sin maltratar el ingrediente. Su uso medicinal es muy antiguo, y una prueba de ello es su mención en la orden de Carlomagno (siglo VIII d.C.) de cultivar ciertas hierbas en sus tierras, justamente para su aprovechamiento con estos fines. Tiene propiedades diuréticas, y algunos herboristas recomiendan su consumo en infusión para regular la hipertensión. Los indios Cherokee lo utilizan como tónico para mejorar el rendimiento de la vejiga urinaria. También es un potente antiinflamatorio. Es una hierba muy usada en arroces sopas, mariscos, salsas y zumos. Esta hierba es un condimento perfecto para los guisos, y para muchas recetas como sopas, mayonesas, vinagretas, y echarlo sobre hortalizas o carnes. El perejil además es un ingrediente básico del buque guarní y es un ingrediente de las llamadas finas hierbas. También podemos mezclarlo con el pan rallado para empanar. La salsa verde, cuenta con esta hierba como una aliada perfecta. Si quieres darle un toque fresco, macéralo con aceite de oliva durante 10 minutos.

  • Un buen preventivo. Las cualidades antioxidantes del perejil reducen el riesgo de sufrir cáncer, dolencias cardiacas, infartos cerebrales y cataratas. Las personas con predisposición a estas dolencias pueden utilizarlo de manera preventiva.
  • Digestiones pesadas. Las personas que sufren digestiones pesadas, espasmos intestinales y flatulencias pueden encontrar mucho alivio si incluyen perejil en los primeros platos y más aún si toman una infusión de hojas antes de cada comida.
  • Anemia. Las adolescentes y las mujeres en edad fértil que sufren de anemia tienen un aliado en el perejil: 25 g aportan tanto hierro como un filete. El hierro, combinado con el ácido fólico, que también está presente en una proporción elevada, favorece la formación de hematíes.
  • Obesidad y sobrepeso. Las personas obesas, con celulitis, hinchazón de piernas, edema e insuficiencia cardiaca o renal leve pueden beneficiarse de su efecto diurético. Además de incluir más perejil pueden tomar una o dos veces al día tres cucharadas del jugo obtenido de machacar la planta o un rico smoothie con perejil, manzana y zanahoria.
  • Reúma. Quienes sufren de enfermedades reumáticas agradecerán el efecto antiinflamatorio del perejil.
  • Dismenorrea. El poder emenagogo del perejil está indicado para las mujeres con menstruación escasa o dolorosa. Les resultará de ayuda una decocción de 25 g de raíz en medio litro de agua durante diez minutos. Esta virtud para regular la menstruación hace que su consumo deba moderarse en caso de embarazo.
  • Heridas y contusiones. La cataplasma de hojas y tallos machacados, humedecidos con un poco de agua, acelera la curación de las úlceras y las heridas, y colocada sobre las picaduras de insectos y las contusiones, reduce las molestias.

    PILAF DE QUINOA

    Ingredientes para 4 raciones:

    • 180 gramos de quinoa
    • 1 cucharadita de aceite de nuez (o de oliva: yo usé de nuez)
    • 80 gramos de cebolla roja picada (yo usé cebolla de la normal, porque no tenía roja)
    • 130 gramos de zanahorias en cubos
    • 360 mililitros de caldo vegetal
    • 1/2 cucharadita de perejil seco
    • 1/2 cucharadita de sal
    • 60 gramos de nueces picadas
    • Perejil fresco para decorar (a mí la decoración se me olvidó: en fin)
    • Preparación:Enjuaga y escurre la quinoa. En la olla, sin tapar, calienta el aceite a fuego medio y saltea la cebolla con la zanahoria durante unos 3 minutos. Agrega el caldo vegetal, el perejil, la sal, el tomillo y la quinoa. Remueve. Tapa la olla. Lleva a ebullición a alta presión (en mi olla es el 2). Cuece de 3 a 5 minutos: en la receta original pone 1, pero con 1 no se hace la quinoa. Deja que el vapor salga sin forzar; esto es, apartando la olla del fuego. Si ves que a los 10 minutos la válvula no ha bajado (sí, pon el temporizador: de verdad), quita el vapor con la válvula y abre la olla. Si no lo haces así, luego ni Hulk va a poder abrir la olla. Bueno, también puedes leer el libro de instrucciones, porque normalmente lo que pasa es que se obstruye la válvula de presión de seguridad. Si ves que queda algo de líquido, sabrás que es mejor así que no que se te pegue la quinoa al fondo de la tapa. Como el interior de la olla está muy caliente, vuelve a ponerla al fuego y espera a que la mayoría del líquido se absorba. Puede ocurrir también que tu quinoa sea muy rápida, y que se te pegue un poco al fondo de la olla, pero generalmente con estos tiempos esto no pasa. Luego ya puedes añadir las nueces picadas y el perejil fresco y servir.

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Solo los usuarios registrados que hayan comprado este producto pueden hacer una valoración.