Sesamo Negro

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Existe sésamo blanco y sésamo negro. Sus propiedades son casi idénticas, solo que el negro, por su color, contiene más antioxidantes. El sésamo blanco, cuando es muy blanco, seguramente está descascarillado y entonces pierde gran parte de sus nutrientes. La sabiduría popular dice que “la esencia, en tarro pequeño se vende”. Y en este caso no podía tener más razón: las semillas de sésamo, pequeñas y sabrosas, son una muy buena fuente de nutrientes de alto valor biológico. Para empezar, son ricas en ácidos grasos poliinsaturados (grasas buenas para el organismo, que incluyen los omega 3 y omega 6), que ayudan a disminuir el colesterol y, por lo tanto, previenen enfermedades cardiovasculares. También son ricas en lecitina, que actúa como emulgente y ayuda a descomponer las grasas y el colesterol para que se disuelvan en agua y el cuerpo los elimine. Además, las semillas de sésamo son una gran fuente de proteínas de origen vegetal (se absorben menos que las de origen animal), así como de hierro, calcio y zinc, imprescindibles para el correcto funcionamiento de los tejidos y para reforzar dientes y huesos (pero con un potencial menor que los mismos minerales de origen animal). Y ricas en fibra, perfectas para las personas con problemas digestivos. Para aprovechar las propiedades del sésamo no basta con incorporarlo a nuestra alimentación. Como para garantizar que nuestro organismo pueda digerirlo y absorberlo bien es imprescindible triturar las semillas hasta que queden parcialmente molidas. Las podemos tomar con variedad de alimentos: con batidos o yogures, por encima de las ensaladas o verduras, mezcladas con cremas… Otra manera de consumirlas es en forma de salsa, la llamada salsa tahini”, ingrediente básico del hummus. Si no se trituran antes de incorporarlas a nuestros platos, entonces hay que masticarlas bien, porque, sino, el cuerpo no absorbe sus nutrientes. Y también es mejor tostarlas un poco, porque así desprenden sus grasas.

Uramaki con aguacate y semillas de sésamo negro

El uramaki se caracteriza por ser un sushi hecho “al revés”. De tal forma que el alga nori queda envolviendo el ingrediente y el arroz por fuera. Además se suele añadir algún ingrediente al arroz, como son semillas y huevas principalmente.

Ingredientes

  • 300 g de arroz para sushi
  • 350 ml de agua
  •  2 cucharadas de vinagre de arroz
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • 4 láminas de alga nori.
  • Para el relleno, 1 aguacate y semillas de sésamo negro. Y para acompañar, salsa de soja, wasabi y jengibre encurtido.Preparamos el arroz para sushi.
    • Primero haz el condimento. Calienta el vinagre y disuelve la sal y el azúcar. Reserva.
    • Lava el arroz para sushi hasta que el agua salga clara. Después ponlo con el agua a remojo durante 10 minutos y ponlo a cocer. Cuando empiece a hervir déjalo otros 10 minutos tapado a fuego suave y por último déjalo otros 15 minutos sin destapar.
    • Continuamos posteriormente incorporando el condimento mezclándolo bien y abanicando mientras mezclamos para enfriar el arroz cuanto antes. Y ya tendremos nuestro arroz preparado.

    Para hacer el uramaki. Ponemos el alga nori encima de la esterilla y arroz dejando 2 cm del final sin rellenar. Espolvoreamos las semillas de sésamo y damos la vuelta. Ponemos la palta cortada en tiras finas y enrollamos a la vez que apretamos. Por último cortamos el maki y emplatamos.

    Receta de uramaki con aguacate y semillas de sésamo negro

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